La primera vez que llegué a esta ciudad lo hice de la mano de mi padre. Mientras intentábamos encontrar un lugar donde yo pudiera quedarme y estudiar la universidad, era un chico de pueblo, algo tímido y callado; realmente no tenía experiencia en el mundo exterior.
Tras llegar a la central de autobuses me sentía bastante preocupado, ese día en particular era nublado, la lluvia azotaba mientras caminábamos; para mí era raro no ver niños saltando en los charcos.
Mi padre decidió parar un rato esperando que la lluvia cesase y nos permitiera seguir nuestro paso, el solo me miraba y se concentraba en la lluvia. Así pasaron diez, veinte, treinta minutos; estaba desesperado y había estado marcando a distintos sitios donde tenían una habitación para quedarme, pero todos me rechazaban.
Cuando marque al ultimo sitio, ya me había dado por vencido y me senté en el piso, mi padre me miro y dijo:
-No te preocupes hijo, todavía tienes a tu padre, deja que la lluvia se calme y encontramos un lugar-
-Uy... si padre no acabas de ver como marco y todos me mandan al diablo, no encontraremos lugar, le dije con un tono frustrado y enojado, para eso mi padre se levantó y dijo:
-Tranquilo, si yo quiero ahora con mi mano paro la lluvia y te encuentro un lugar- señalo al cielo mientras hablaba, con su mano hizo un movimiento como si limpiase un espejo y de repente la lluvia dejo de caer; mi padre salió corriendo gritando que lo esperara.
Paso el tiempo y mi padre regreso corriendo hasta donde me dejo, llego con una sonrisa enorme y dijo:
-Te dije que si yo quería paraba la lluvia y no me creíste, ya investigue y tengo unos lugares cerca donde podemos ver si te puedes quedar-
-Maldito como hiciste eso si estaba lloviendo hace un momento- le dije desconcertado.
-Para que veas, así soy yo arreglándole la vida a todos- me lo dijo con una sonrisa de diente a diente mientras reía y tomaba una pequeña mochila que traía consigo.
No podía creer lo admiré aún más después de haber hecho lo imposible por mí, ¿ cómo mi padre lo había logrado? , él había cumplido su palabra y ahora estábamos en camino casi a mi nuevo hogar, estaba maravillado, adoraba a mi padre más después de lo que había hecho; sin embargo, suelen decir que con lo bueno viene también lo malo, tras un rato de ir por las calles buscando, nos encontramos siendo parados por una pareja de oficiales a bordo de un vehículo, ambos armados se bajaron y velozmente se acercaron.
-Buenos días, nos reportaron unos vecinos que una pareja de hombres está robando el vecindario- dijo un oficial mientras miraba con desagrado.
Supongo que estábamos siendo juzgados por como mi padre y yo vestíamos o aparentábamos, como dije no somos personas de ciudad, somos personas de pueblo, así que me permitiré hacer una descripción de nuestra apariencia por aquellos días.
Mi padre un hombre algo mayor, con las facciones de un hombre trabajador, sus manos maltraídas, desgastadas por su trabajo, recuerdo bien que siempre era un problema el colocar sus huellas cuando se trataba de algún tramite que las requiriera, tanto era el desgaste que el cuerpo de mi padre no podía regenerar debidamente sus huellas, tenia una mirada cansada, tanto sus ojos irritados y una piel, llena de marcas.
Por mi parte, venia de una época mala en mi vida, tenía una figura demacrada y muy delgada, mi cabello era considerablemente largo a tal punto que no tenia forma en mi cabeza, mi rostro sigue siendo el mismo, irritado, manchado y lleno de acné, sumado a mi tez morena, realmente no era agradable verme, así que solía usar cubrebocas y gorra para cubrir lo más posible mi cara.
Éramos todos unos personajes para la gente de ciudad imagino, algún vecino asustado marco y dijo eso para que nos sacaran de ahí, fue lo primero que vino a mi pensamiento.
-Ustedes entran en la descripción que nos dieron de ellos, les ¿molesta si los revisamos? – dijo el oficial mientras se acercaba frente a nosotros.
-No hay problema oficial, es su trabajo- dijo mi padre, con un tono de pena y desagrado, mientras miraba como el oficial comenzaba a buscar entre nuestras pertenencias.
-Han estado detenidos o en la cárcel, si tienen algo pendiente no los vamos a llevar-, dijo el primer oficial mientras tomaba nuestras identificaciones y comenzaba a buscar en su base de datos, en cambio el segundo oficial continuo la revisión y dijo:
-No son de por aquí verdad?, si traen algo no los vamos a llevar, mejor saquen ahora lo que traigan o les va a ir peor-
-Estamos limpios no traemos nada, mi hijo es estudiante venimos para encontrarle un lugar donde quedarse dijo mi padre al ver como sacaban las cosas de nuestras mochilas.
-Claro... están limpios, disculpen la molestia, pero ustedes encajaban con las características, si busca una casa de estudiantes o un lugar donde quedarse, puede que quizás deban de irse a otro lugar- dijo uno de los oficiales mientras subía al vehículo.
Ambos salimos de ahí, tristes y desanimados por lo ocurrido, me hizo prometer no contarle nada a madre de lo que había pasado, ella lo tomaría muy mal y estaría más preocupada por mi vida en la ciudad.
Seguimos nuestro camino y después de algunas horas buscando por la ciudad, al final de día encontramos un pequeño lugar cerca de mi universidad, por ahora.. la vida no parecía ir del todo mal, lo habíamos logrado, realmente estaba apunto de vivir en la ciudad.. pero ya no estaba tan seguro de como seria la vida de ahora en adelante.
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